Dragones de película

24Mar11

No era fácil. Roland Joffé lo sabía muy bien cuando, 25 años después de haber rodado La misión -con películas sin mucho calado desde entonces-, se enfrentó a hacer una película a partir de la figura de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Es por eso que escribió en la primera página del guion Hic sunt dracones, la expresión que señalaba en los mapas antiguos el territorio desconocido…

Mucho había oído de There be dragons (Encontrarás dragones) antes de verla finalmente, y yo también pensaba que no era nada fácil. ¿Conseguiría Joffé, inglés agnóstico, reflejar la figura de san Josemaría y el espíritu del Opus Dei?, ¿podría conjugar eso con una trama ficticia en la que busca ante todo hablar del perdón y el amor? Y -lo que es más importante, nos guste o no, cuando hablamos de cine-, ¿conseguiría hacer de eso una película atractiva para todos los públicos, que recuperase los 35 millones de dólares que ha costado? Pues lo ha conseguido.

Dos horas de película es muy poco tiempo para decir casi cualquier cosa, mucho menos para reflejar realidades complejas. El reto del cineasta es, pues, acertar: que las pinceladas que des sean las importantes. Joffé consigue hacer esto con san Josemaría. Pienso que su mayor acierto -consciente o no- es que no busca imitar a Escrivá, sino que lo recrea a partir de algunos rasgos claves: su condición sacerdotal entendida como el amor y el perdón para todos -que es el eje de la película-, la naturalidad con que vive esa condición, y el buen humor, que es el rasgo que el propio director reconoce que le atrae más de san Josemaría. A esta visión se suma la genial actuación de Charlie Cox, un rostro poco conocido en Hollywood que consigue encarnar estos rasgos admirablemente: Josemaría ríe, grita, reza, sonríe, guiña, llora… Otro poco pasa con el Opus Dei y sus primeros miembros: pinceladas acertadas, no diré más.

Hay que decir que tampoco todo es perfecto. Es el primer guion de Joffé y, en mi opinión, eso se nota: el arranque, por ejemplo, es un poco lento; pero en cuanto tenemos las vidas de los protagonistas planteadas y sus conflictos en escena, arranca una gran historia. También lo es la del protagonista Manolo (Wes Bentley, quizá el más flojillo del reparto) y el drama que vive en torno a la miliciana húngara Ildiko (otra increíble actuación, Olga Kurylenko) y el líder anarquista Oriol (Rodrigo Santoro): una historia que no deja indiferente.

Una buena película, que realmente hace disfrutar mucho y nos pone frente a cosas de nuestra propia vida, un efecto mágico que tiene el cine. A quienes están más familiarizados con san Josemaría y el Opus Dei les tocará el corazón y les arrancará una que otra sonrisa, pero a todos -creyentes o agnósticos como el propio autor- les moverá a mirar a ese punto tan conocido de nuestro ser, del que sabemos que podemos sacar lo mejor de nosotros, pero también encontrar dragones.

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3 Responses to “Dragones de película”

  1. 1 Bernardo Arámburu

    Tienes información sobre si se estrenará en México en algún momento?


  1. 1 El diablo más católico | El guiñol

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